April 6th, 2014
dobleyconhielos

Escrito entrando al campus de la universidad de Navarra España que es del opus.

Existe un estudiante que se para afuera de los hospitales para hacer “recapacitar” a las mujeres acerca del aborto, ha salido de su boca: deberíamos matar a todas las mujeres que se atreven a abortar.

March 31st, 2014
dobleyconhielos

Hace poco tuve una reunión con mi asesora para que firmara una hoja donde señalara que estaba de acuerdo con mi aplicación a un Erasmus en Italia, como nunca me había visto aparecer por su oficina, me preguntó intrigada el porqué de mi partida, yo, siendo muy sincera le respondí que en parte me interesaba conocer otra cultura, moverme, por eso me había ido de Colombia, por eso mismo lo haría de España y que por otro lado, estaba en completo desacuerdo con el sistema educativo de la universidad, donde hacen parecer a tontos inteligentes y a gente inteligente completamente tonta, le conté de mis intereses y cómo en un año y medio que llevaba estudiando aquí, jamás había podido hacer un trabajo donde pudieran salir a relucir mis capacidades, por tel contrario, en los examenes me iba como una completa mierda y no lograba subir de un 5 con algo, cuando la nota máxima era un 10, con tono de burla me dijo que tal vez no estudiaba lo suficiente y le dí la razón: mi capacidad de aprendizaje no es tan elevado como el de los estudiantes estrellas que ustedes tienen, no me puedo pasar un mes entero aprendiéndome al pie de la letra 100 hojas de cada materia para vomitarlas textualmente en un final, además de parecerme innecesario y de tener una vida, también lo considero poco competente, mis capacidades no se pueden determinar a partir de mi memoria. No me mueve un sistema que jamás me deja pensar por mi cuenta porque le parece demasiado arriesgado que salga con un punto de vista que ellos no admiten, que consideran inaceptable, poco ético, malo, moralmente incorrecto, impensado, veneno, satánico; unas clases que jamás se plantean el debate y donde nos ponen a realizar un comentario de texto que no exponga nuestro punto de vista porque eso obviamente es pecado.

Le dije que me parecía importantísimo saber la teoría y que nos dieran bases para poder sustentar lo que después realizaríamos, pero, que si una materia se basaba únicamente en llenarnos la cabeza de un montón de datos y no dejarnos hacer nada con eso, tenía una falla y una falla grande, le comenté también cómo estudiaba con un motón de gente que aunque ya estaba a punto de culminar sus estudios no sabía para qué era bueno y vivía angustiado. La mujer convencida, después de interrumpirme cada segundo, concluyó que yo estaba completamente equivocada, que la universidad era solamente para aprender teoría y vomitarla como borregos, le echó la culpa a bolonia por su ineptitud y por la nuestra también y reconoció que este no era mi lugar, pero que tal vez, tampoco merecía irme, porque no podía salir corriendo de un sitio cuando no lo soportaba y que por el contrario, debía aprender de él, si encontraba encajar en esta sociedad, viviría el resto de mis días plenamente, unas personas ejemplares de las que debía aprender y a las que nunca debía cuestionar pues estaban en lo cierto, la resistencia a este mundo malvado eran ellos y yo, con mi curiosidad estaba tentándome a actuar mal y a la vida infeliz, incluso, me dijo que me inconformismo daba pesar, que debía aprender a ser borrego también para triunfar en mi vida y claramente, para sacar notas altas que esta universidad reconociera, era tonta y debía arreglarlo porque para experimentar ya tendría mucho tiempo y por qué malgastarme cuando aquí me estaban enseñando cómo pensar correctamente, alucinante el discurso de esta mujer y al finalizar como para no quedar en malos términos, hablamos de viajes y de lo poco que nos había gustado Amsterdam, después me hizo una mueca de asco y me dijo que ojalá pudiera irme, de lo contrario ya tendría que arreglármelas de otra forma.


Después de que me aceptaron en la universidad en Italia, tenía que volver a sentarme con ella para mirar qué tipo de materias quería convalidar durante mi estancia allí, después de 4 correos, explicándole que la necesitaba porque su autorización era indispensable, no obtuve ninguna respuesta, ni siquiera para decirme “eres una puta inadaptada, no te asesoraré”, tuve que cambiar de profesora y quedarme callada con lo que pensaba de este pésimo sistema educativo, que me hace parecer una tonta, y quien sabe, puedo serlo, pero los que aquí enaltecen como brillantes, que nunca en su vida han cogido un libro y que olvidan todo al día siguiente de haberlo aprendido, no lo son menos que yo.

Días después me la encontré en el pasillo de la universidad y me agachó la cabeza para no saludarme ni dirigirme la palabra, lo que me dio risa y me hizo sentir como una persona completamente indeseable en un sitio que no promueve nada, que solo espera estudiantes borregos que asiente con voluntad ante todo lo ridículo y mediocre que puede ser esto.

March 25th, 2014
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Como por si fuera poco, cuando le rompen el corazón a uno no lo hacen desde un primer piso sino desde un rascacielo.
March 18th, 2014
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February 25th, 2014
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Si va a comer

Para el momento de comer lávese bien las manos y la conciencia, no se siente con alguien que odie o que quiera matar, piense que tiene cuchillo y tenedor a la mano. Si va a comer solo, recuerde que no es un animal, por lo menos no en definición y hágalo decentemente, si tiene camisa blanca evite el vino, el labial rojo y los mocos de los niños, si está a dieta póngase un vestido muy estrecho que le recuerde por qué la hamburguesa es mala y la lechuga buena aunque esta última sea más desagradable que su ex, no suene el plato ni su nariz y por último, cuando se pare de la mesa, deje todo limpio como el buen asesino después del crimen.

February 24th, 2014
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cicatrices 2

A los 12 años llegó mi interés por el suicidio y la preocupación de mi madre cuando me refería a él, le preguntaba insistentemente de qué se trataba y por qué no podíamos tener una pistola en los cuartos o cianuro mezclado en botellas para cuando yo me sintiera angustiado, ella espantada, en un principio intentó explicarme que nadie debía querer acabar con su vida, sin bastarme esto, me llevó donde un cura gordo, de manos grandes y arrugadas que me dijo con voz gruesa e intimidante que el suicidio era pecado, la vida me la había regalado Dios y era él quien podría disponer de ella, sin importar todos los inconvenientes que me pusiera, yo debía soportarlos porque el tiempo de Dios era perfecto y maravilloso. A mí el tipo me pareció un inepto mentiroso y su pecado una verdadera mierda. La historia del cura no fue muy creíble, nunca llegó a entrarme por completo, pero definitivamente sí sirvió para asustarme, me daba miedo el hecho de que un hombre fuerte, rabioso y justiciero me hiciera más daño del que yo me había hecho sencillamente por venganza, debía ser alguien odioso y demasiado fuerte, me lo imaginaba como un Zeus, así de promiscuo y colérico. El cura me había asustado y la palabra suicidio seguía rondando en mi cabeza, pero ya como algo malo, muy malo, que no debía invocar porque entonces una furia de los cielos llegaría y me destruiría sin más. Tal vez no había vuelto a insistir con la muerte porque decían que después de ella quedaba una forma más de existencia, y a mí me producía náuseas solo pensar que tuviera que seguir sintiendo angustiado sin cuerpo, el alma era basura.


Era alérgico a todos los pelos que desprendieran los animales, pero al no tener hermanos mi madre y mi terapeuta decidieron que era buena idea que conviviera con otro ser vivo, ya que las amistades no se me daban muy bien, se decidió que sería una tortuga, las tortugas no me llamaban la atención, sin embargo, me parecía interesante cómo a ellas les podía importar tan poco la existencia, vivían todo el tiempo en su casa, no necesitaban hablar con nadie y solo comían y dormían, mi mamá me la regaló en una caja de cristal, con unas piedras por donde ella caminaba y nada más, al principio me pareció nefasto que viniera a mí así, luego pensé que le daría igual y llegué a envidiarla. Algún día estuve muy aburrido y decidí que la tortuga necesitaba un baño, preparé todo, le hacía preguntas intermitentes sobre si le gustaba el agua, el jabón, las esponjas, yo le respondía que a mí sí y empecé de nuevo con toda esta historia del dolor; el animal me miraba extrañado, con miedo, con sus ojos pequeños y perdidos en manos de su enemigo que le envidiaba, ese día descubrí que la imagen de Dios que me había hecho días antes la podía reencarnar con ella. Abrí la llave lo más fuerte que pude, la tenía sostenida con mis manos bien debajo del tubo, la potencia del agua era tanta que le bajé su cabeza, la decapité y me entró un miedo horrible, empecé a gritar y a darme contra las paredes, parecía que convulsionaba, dejé tirada su cabeza en el lavamanos y su cuerpo en el suelo. Mi madre corrió a mí y me detuvo, miró horrorizada la escena y luego volteó a mí teniéndome miedo, mientras yo lloraba descontroladamente y le decía que había matado, que ahora ese Dios vengativo y fuerte me condenaría hasta después de la muerte y me haría sufrir, entonces vino a mí una historia que había leído hacía poco, Zeus con toda su ira condenó a Prometeo, lo encadenó a un árbol con ayuda de Hefesto y todos los días llegaba un águila a comérsele el hígado, siendo este inmortal, su hígado volvía a crecerle cada noche, pero el águila volvía a comérselo en las mañanas. Así actuaría Dios conmigo, había cometido un pecado y el horror llegó a mí tanto que terminé en el piso con la cabeza abierta y el cuello dañado. Al día siguiente mi madre me explicó que hay vidas más valiosas que otras, que no había matado porque quería y que ese ser era inferior a mí, no entendí nunca, ¿todo lo que me era inferior podía matarlo?


En fin, el tipo de la coca ha llega de nuevo, debo abrirle la puerta.

February 24th, 2014
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Cicatrices en la piel

Cepillaba mis dientes hasta que las encías sangraran, con cierta frecuencia se inflamaban tanto que las tocaba con la lengua y se hundían, la comida me resultaba insoportable, entonces solo ingería cosas líquidas como café y vodka o agua con pastillas, o pepas, a veces solo fumaba, cigarros o marihuana o inhalaba cocaína, últimamente pienso que el de la coca me está engañando y me entrega polvo de ladrillo. Mi nariz se encuentra más destrozada que nunca, más destrozada que esa vez de pequeño cuando montaba en patines y me di contra un poste, terminé odiando los patines y los postes y a mi nariz que quedó medio quebrada; las niñas de la escuela se burlaban de mí y se quitaban del lado cuando me les acercaba, pero pronto me di cuenta que no me importaban las niñas, entonces empecé a juntarme solo con niños, pero me causaban envidia, con sus piernas firmes y diestras y sus manos grandes y fuertes, así que los niños también dejaron de importarme. Terminé la escuela siendo uno más en ese círculo de mediocres, lo hacía para que mi madre pudiera decir que su hijo pronto se iba a graduar y que seguramente escogería una de esas carreras complicadísimas que ahora estaban muy de moda y que les seguiría contando, que seguro lo haría. Eso nunca pasó, al graduarme me fui de casa y renté un pequeño piso que empecé a pagar con los ahorros de toda mi vida por no haber comprado dulces ni juguetes, tampoco haberlo gastado en mujeres, hombres o fiestas excesivas, así que mi dinero se conservaba, solo a veces pagaba el periódico y una que otra edición polvorienta y amarilla de clásicos que encontraba como baratijas en mercados de pulgas. Pronto me aburrí de estar en casa y conseguí un trabajo como asesor de ventas, no me exigía mucho y podía volver a dormir temprano así que lo conservé, salía a cumplir todas esas funciones sociales que poco me importaban, pero que eran necesarias para que mi madre estuviese tranquila y no llamara todos los días a preguntarme que si estaba bien, o que si debía hacerme una visita, odiaba sus visitas, me ponía nervioso que intentara reparar algo que a mí me gustaba quebrado y que se preocupara por cosas que no estaban a su alcance, después de pensar en mi madre volvía sin motivación alguna a meterme dentro de la cama y dormir, dormir se me daba mejor que la idea de la vida y que de la propia muerte, por eso mantenía en ese estado continuamente, llegaba a inducirlo con somníferos o con drogas aún más fuertes, normalmente bastaba con 2 vasos de vodka secos y con hielo. Mi hígado estaba acabado, mis pulmones me sorprendía que siguieran funcionando, pero mis nervios solo lograban calmarse con alcohol, drogas o cigarros y la idea de agotar un cuerpo lo más que se pudiera me excitaba, me complacía, me generaba placer, debía ser la única finalidad del hombre, acabarse tanto que se le notara la vida, volverse mierda. Mantenía sobre la mesa de noche un paquete de Kleenex, había leído en algún artículo del diario que para saber cómo andaba tu salud debías mirarte los fluídos que salían de la nariz, podía pasar largos minutos examinando la sangre que se mezclaba con los mocos producto de la coca, o lo amarillos o verdes que a veces solían ser, no tenía idea de qué significaba eso, supongo que a través de mi nariz podría darme cuenta cuándo iba a morir si lo investigaba. Es repugnante el ser, nada que lo conforme se salva de esto, funcionana a la perfección con una serie de cochinadas.


A veces, cuando me desnudaba en medio de la ducha, me frotaba tan duro la piel con las esponjas que lograba sangrar, sangrar me reconfortaba, me llevaba a ese lado oscuro y me ponía a vivir, pero me hacía pensar en la muerte, y la muerte me confundía, aunque la deseaba en secreto. El ardor posterior era aún mejor, no hay nada que pueda despertarlo a uno más que el dolor físico, que te pueda hacer gritar, llorar, retorcerte, sentir, a veces me producía placer, lo malo del placer es que necesitas doblar la dosis y eso repentinamente desemboca en la muerte. Casi nunca lloraba, solo gemía, resoplaba cuando el ardor se intensificaba demasiado, llegué a gritar un poco cuando no recordaba que tenía las heridas y las rozaba contra algo, eso producía un escalofrío en mí, era un dolor aún más fuerte, sobre todo cuando las heridas ya eran conchas y las conchas se desprendían y volvían a sangrar, aullaba como un lobo, gruñía y muchas veces me soplaba, como si el aire despejara todos mis miedos y entonces hiciera que el dolor, repentinamente cesara. Me gustaba verme la piel en carne viva, disfrutaba cuando desprendía la primer capa y entonces un color rosa pálido salía a relucir, si seguía la volvía más y más fina, hasta que por último lograba romperla del todo y esta sangraba. La esponja la pasaba rápidamene durante unos segundos, me gustaba ver el proceso del daño que iba haciendo, después paraba y observa, me tocaba la piel rosa y podía sentir el ardor, deliraba, me veía minúsculo por mi propia cuenta, luego, cuando me acostumbraba a él volvía con la esponja, así tantas veces como fuera necesario hasta que sangrara, podría decir que ese era mi límite, ver el líquido viscoso rodando por mis piernas.


Recuerdo que me gustaban mucho los vientos de agosto, iba con mi madre a elevar cometas, el día anterior las hacíamos en casa y entonces yo  soñaba con ser un gran constructor de cometas, iba a diseñarlas de tal forma que pudieran romper el cielo con sus alas, iban a poder ascender más de mil millones de metros, entonces mi madre me decía que quizás quería ser piloto y me conseguía folletos cada que podía, pero no, yo simplemente quería construir cometas. Las cometas siempre terminaban enredadas en los cables de la electricidad y yo le preguntaba a mi madre si se habían muerto, si yo las había matado, pero ella me explicaba que habían cosas con y sin vida, y que las cometas carecían de esta, era una idea ridícula porque ellas podían volar y nosotros no ¡qué podría estar más vivo que algo que volara!


Las drogas y el alcohol tenían mi cara chupada por completo, mi nariz parecía más prominente que de costumbre y mis orejas también, mis ojeras llegaban hasta mis pómulos y eran bastante oscuras, las entradas en mi cabeza ya habían llegado, prácticamente era un calvo y mi cuerpo estaba absolutamente marcado por huesos que se salían, parecía una estructura metálica sin carne, eso era yo, basura que encajaba y podía andar, como me avergonzaba mi cuerpo lo mantenía lo más abrigado que pudiera, sin embargo, no me libraba de esas miradas de lástima con las que pasaba la gente a mi alrededor, con la que me saludaba mi jefe cada mañana, con la que se acercaba mi mamá en las visitas. A pesar de esto siempre me fijé bastante en la belleza, tanto de los objetos como de los animales y también de las personas, podía saber cuándo un rostro era perfectamente simétrico o cuando un espacio tenía una distribución propicia, en mi casa frecuentemente construía estructura con los palos o lápices, botellas vacías o los restos que dejaba la coca, la simetría, el espacio, la distribución, eso significaba para mí la belleza, y yo, era un tipo horroroso.


Recuerdo que de pequeño cuando tenía mucha rabia contenía la respiración y en muchas ocasiones me mareaba, nunca llegué a contenerla tanto para que me desmayara porque me daba miedo que nunca volviese a despertar, también llegué a arañarme las manos hasta que las descascaraba por completo, me comía las uñas, los bordes de los dedos, me mordía los brazos. Mi madre me veía desesperada hacerlo e intentaba alejarme de mí, ¿cómo se puede alejar a una persona de sí mismo obviando la muerte? y después me ponía crema alrededor de todo el daño que me hacía, pero la crema me picaba y me ardía y yo, con ese instinto animal tan arraigado que tenía, la lamía hasta que pasara su efecto. Habían muchas cosas que me ponían nervioso, como las salidas a los centros comerciales y ver mucha gente, las visitas en las que contaban cosas vergonzosas de mí y me hacían asentir como un borrego, las noticias, la televisión, cuando sentía un vacío en el estómago que no sabía muy bien que era, pero siempre me daba la impresión de hambre, comía una sola galleta y me llenaba, pero el vacío seguía, también una especie de delirios que frecuentaban mi cabeza en muchas ocasiones, pasaba que mi propia mente tenía un plan para matarme y yo no quería aceptarlo, no quería aceptar que me quería morir.


Probé todo tipo de sustancias alucinógenas, desde marihuana, cocaína, ácidos, hongos hasta el alcohol más fino y el vodka de 4 euros, sin embargo, la resaca me cansaba, prefería otro tipo de dolor, el que se sentía cuando experimentaba con diferentes materiales en la piel, la piel me gustaba con cicatrices, cuando de pequeño te caías en la bicicleta o en los patines entonces podías contar una historia, había gente que incluso podía recordar todas sus marcas, las heridas y las alergias son las dos cosas que uno se lleva en la maleta de por vida, como los traumas y los engaños, el ser humano está hecho para dejar quedar todo lo malo y ahuyentar todo lo bueno, como un monstruo, un ególatra que necesita llenarse de odio para poder avanzar.

 

February 9th, 2014
dobleyconhielos

Sobre dormir

Dormir se me daba mejor que la idea de la vida y que de la propia muerte, por eso mantenía en ese estado continuamente, llegaba a inducirlo con somníferos o con drogas aún más fuertes, normalmente bastaba con 2 vasos de vodka secos, solos y con hielo. Mi hígado estaba acabado, mis pulmones me sorprendía que siguieran funcionando, pero mis nervios solo lograban calmarse con alcohol, drogas o cigarros y la idea de agotar un cuerpo lo más que se pudiera me excitaba, me complacía, me generaba placer, debía ser la única finalidad del hombre, acabarse tanto que se le notara la vida, volverse mierda. Mantenía sobre la mesa de noche un paquete de Kleenex, había leído en algún artículo del diario que para saber cómo andaba tu salud debías mirarte los fluídos que salían de la nariz, podía pasar largos minutos examinando la sangre que se mezclaba con los mocos producto de la coca, o lo amarillos o verdes que a veces solían ser, no tenía idea de qué significaba eso, supongo que a través de mi nariz podría darme cuenta cuándo iba a morir si lo investigaba. Es repugnante el ser, nada que lo conforme se salva de esto, funcionana a la perfección con una serie de cochinadas.